Redacción 15/07/2014

Resulta curiosa la trayectoria del chocolate hasta nuestro continente, así como su evolución en la forma de preparación y consumo

Según una antigua leyenda azteca, una bella princesa, que sería la guardiana del tesoro de su marido, el cual había  partido para la guerra; se negó a revelar a sus enemigos donde estaba escondida su grandeza y cuando encontraron a su esposa, esta fue torturada y asesinada.

Dice la leyenda que en el lugar donde la mataron se bañó todo el terreno con su sangre y que el Dios Quetzacoatl,  hizo nacer una planta de cacao, cuyas semillas eran amarillas por el sufrimiento de la princesa, además de ser ricas, como la virtud de la princesa, de gran energía. La ciencia dice que el origen del cacao es precedente  a la civilización  azteca: los botánicos dicen que Theobroma cacao linnaeus había germinado espontáneamente  verso el 4000 a.C. en las orillas del Orinoco y de la Amazona, así se distribuyó por una amplia zona de norte américa.

Su cultivación tuvo lugar en el año 1000 a. C. y se extendió por Yucatán, Chiapas,  y la costa pacífica de Guatemala, donde se  encontraba  la próspera civilización maya.
La planta de  cacao era para ellos una planta preciosa, mística y religiosa, casi mágica; la utilización que le daban era terapéutica y cosmética no la utilizaron nunca como moneda de cambio. Con las semillas tostadas y  molidas  se obtenía una pasta  que, mezclada con agua, se convertía en una bebida energética de  sabor amargo y aromatizada con vainilla, pimiento picante, pimienta y cubierta de una espuma muy densa.

El xocoatl se utilizaba  en la civilización azteca  para aliviar la sensación de cansancio y fatiga, estaba muy distendido entre los nobles y representaba un premio para quien se distinguía en la batalla, los ciudadanos que no eran nobles solo podían beber esta bebida durante una ceremonia y quien bebía sin permiso, era condenado a muerte. Con la llegada de los conquistadores españoles el cacao llegó a Europa de la mano de Cortés,  difundiendo el uso del cacao entre la nobleza y la aristocracia española.
Nunca se podría imaginar el dios Quetzalcoatl, que su don más preciado acabaría siendo una mercancía, en un continente  diferente.

Es un franciscano quien  sustituye el pimentón y la pimenta por el azúcar y la vainilla así el chocolate acaba  siendo una delicadeza llena de un sabor apreciado y un perfume embriagador, que se traslada a toda la corte Europea. Tras el matrimonio de Mª Teresa de España con el rey de Francia, se divulga más esta tradición del chocolate, siendo los francesas quienes cambian el agua por la leche, a partir de entonces la demanda aumenta entre toda la aristocracia francesa; en las tertulias literales no podía faltar una taza de chocolate caliente.

Es en Inglaterra donde nacen locales públicos especializados en “chocolate y dulces”  y así es difundido fuera del ámbito aristócrata y con su llegada a los monasterios, comienza una producción más seria del chocolate, con nuevas técnicas e instrumentos. La gran revolución del consumo del cacao sería en 1828, cuando Van Houten inventa una máquina para separar la mantequilla del cacao. Al principio se obtiene un bebida más diluida y agradable, pero veinte años después en el 1847, Joseph Fry realiza la primera tableta de chocolate sólida. El Suizo Daniel Peter,  utilizaba la leche con el chocolate y algo más tarde, Lindt inventa un método más refinado del chocolate consiguiendo un producto fino y homogéneo, resultando el fondant, que será la base sucesiva para la industria pastelera.

A.D

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