A partir de septiembre las personas con un nivel de dependencia de grado III recibirán una prestación ampliada en número de usuarios y en horas de asistencia
La alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo y la concejal mosense de Política Social, Sara Cebreiro, dieron hoy la buena noticia de que a partir de septiembre serán 51 las personas en situación de dependencia del municipio que reciban el Servicio de Ayuda no Fogar –SAF-.
Los beneficiarios del servicio son preferentemente personas mayores con déficits de autonomía y personas con discapacidad, especialmente cuando carecen de apoyo personal en su entorno inmediato.
Este servicio cubre asistencias a los beneficiarios en sus respectivos domicilios tales como atenciones de carácter personal en la realización de actividades básicas diarias, las necesidades de carácter doméstico y de la vivienda o atenciones de carácter psicosocial y educativo.
Puesto que las horas asignadas al Ayuntamiento de Mos para la prestación del SAF, se incrementaron en un 67,54% -pasando de 1.485 h/mes, a ser 2.488 horas/mes-, además de ampliarse el número de beneficiarios, hacen que la media de servicios por usuario pase de 55 h/mes a 69 h/mes.
Y es que, el número de horas de servicio se incrementó considerablemente en Mos desde enero de este miso año, pasando de 2.154 h/mes a 2.429 h/mes en marzo y, actualmente, 2.988 h/mes. De este modo, la administración autonómica pasará a aportar al Ayuntamiento mosense un total de 347.803 € al año para la prestación del servicio, teniendo en cuenta el esfuerzo económico realizado por la Administración Local ya que, aunque el SAF está subvencionado por la Xunta de Galicia, esta asume una parte del copago.
El Ayuntamiento de Mos cursó solicitud de dicha ampliación a la consejería de Trabajo y Bienestar de la Junta de Galicia y además dispuso de una partida presupuestaria del 2015 destinada a este servicio, ampliando así la cuantía con respecto al pasado año.
El SAF tiene por objeto prestarles un conjunto de atenciones a las personas en su domicilio, desde una perspectiva integral y normalizadora, en aquellas situaciones en las que tengan limitada su autonomía personal, facilitando la permanencia en su propio contorno de convivencia, favoreciendo su calidad de vida y evitando o demorando su posible institucionalización.

