Redacción 23/10/2017

Este joven músico nunca imaginó que sus palabras de desahogo tras compartir una imagen del estado de sus ojos tras los incendios, pudiesen alcanzar la repercusión, visitas, comentarios y veces compartidas

 

“Esta es la cara que se te queda cuando pasas 4 horas con cubos de agua y mangueras, asfixiándote, llevando a gente de un lado a otro con tu humilde moto y recorriendo todo Freixo y Matamá, ayudando a los vecinos a apagar el fuego que le quema sus fincas y casas.

Esta es la cara que se te queda cuando ves que hay zonas forestales a donde no puedes acceder y arde todo de forma irremediable, sintiendo la impotencia de saber que un ecosistema al que le cuesta muchísimo tiempo crecer desaparece en segundos. Por solo poner un ejemplo, en Matamá este año por primera vez veíamos jabalíes y ahora toda esa riqueza ecológica se ha ido. Por cierto, creo que se me han quemado unas 5/6 fincas forestales, herencia de mis antepasados.

Esta es la cara que se te queda cuando ves como ciertos políticos tienen la desfachatez de, ojo! ponerse medallitas por, según ellos, tener todo controlado. No os voy a decir lo que sí que os gusta tener bien controlado, pero el mérito de que no haya más daño no es vuestro sino del pueblo que se movilizó para ello, arriesgando su integridad.

Esta es la cara que se te queda cuando sabes que el ejército, ese que es tan patriota y profesional, no ha movido un solo dedo por ayudarnos, por lo menos en mi zona.

Esta es la cara que se te queda cuando un familiar ha perdido su medio de subsistencia al arderle su negocio, sin que los vecinos le hayan avisado de que se le estaban quemando sus instalaciones. Sobre lo de los vecinos insolidarios y los que se “autodesalojaron” haría falta un texto aparte y no sería tan elegante como este.

Esta es la cara que se te queda cuando pasada la medianoche te quedas sin luz, ni agua con la que proteger tu casa, mientras cae ceniza ardiendo por todas partes.

Y esta es la cara que se te queda cuando sabes que no eres el único en esta situación y no puedes escribir lo que sientes en facebook, porque sabes que te van a censurar”.

Estas son las palabras que tanta repercusión provocaron, generando cientos de comentarios, algunos de ellos, según nos ha explicado el propio Rubén, pudieron malinterpretarse, por lo que compartió una segunda publicación aclarando:

“Yo simplemente había subido la foto y el texto para compartirlos con mis amigos de esta red social, pero me ha abrumado la repercusión que ha tenido cuando personas que no conocía de nada lo habéis hecho viral, llegando incluso fuera de nuestras fronteras.

Soy una persona que me considero extremadamente humilde y nunca busqué notoriedad con esto. Quiero dejar claro que solo soy uno más de una cantidad tremenda de gente que luchó sin descanso para defender lo nuestro. Me pareció interesante compartir mi experiencia en un momento de muchísima frustración, pero quiero recalcar que hay muchísima gente anónima que merecería tanta consideración o más de la que yo he tenido.”

Refiriéndose a comentarios sobre su comentario sobre la UME, Rubén aclara “los que habéis polemizado sobre lo del ejército, y que habéis priorizando este tema sobre todo lo demás que he escrito en mi pasada publicación, y os voy a dar datos para que según vuestra opinión podáis creeros merecedores de uno u otro y entender un poco mejor mi comentario.

En Matamá, Freixo, y otras zonas de Vigo, la ciudad más poblada de Galicia, repito, la ciudad más poblada de Galicia, no se personó la UME ni ningún destacamento del ejército cuando estaban ardiendo nuestros montes e incluso el centro de nuestra ciudad.

Permitidme daros una clase de gallego: Aquí non tivemos UME, aquí tivemos LUME.”

Pero este joven a reconocido la inmensa labor de “todos los efectivos de la UME, así como bomberos y voluntarios, que vinieron de distintos puntos de la península y que están trabajando para sofocar los fuegos y que seguro que se verán tan impotentes como nosotros, la gente de a pie. porque son un número totalmente insuficiente para abordar la magnitud de esta tragedia. Por suerte, la lluvia reciente ha ayudado en las labores de extinción, pero por desgracia no pudimos contar con vosotros por aquí el pasado domingo, y aunque hicimos todo lo que estuvo en nuestra mano y más, ahora nuestro monte es ceniza.”

Se despide añadiendo “he visto imágenes horribles que no se me van a borrar de mi mente mientras viva. Animales huyendo, vecinos llorando desesperados, árboles al rojo vivo que parecían sacados de una película de terror, un humo que con el viento parecía salir del mismísimo infierno, …y finalmente bajo la luz de la mañana siguiente, un monte negro, inerte, yermo, pero que con la ayuda de todos, haremos que reviva. SÍ, REVIVIRÁ !!!

 

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